Inquietudes sobre el acompañamiento a redes de turismo comunitario

Ante las dificultades para el acceso al mercado, el rechazo de las autoridades gubernamentales y las múltiples historias de abuso por parte de grandes empresas privadas y tour-operadores; la creación de redes de turismo comunitario ha surgido como una estrategia para superar estos obstáculos y ganar fuerza a través de la solidaridad, la colaboración y la búsqueda del bien común (Maldonado, 2007). Entonces, la pregunta no es ¿qué hacer?, sino ¿cómo lograrlo?; y dentro de este cómo: ¿cuáles son los primeros pasos? ¿con apoyo de quiénes?, ¿por cuánto tiempo?, ¿cómo nos organizamos?, entre otras.

¿De quién debe surgir la idea? 

Durante los últimos años se ha promovido la creación de redes a partir de enfoques de abajo hacia arriba, donde se busca que los representantes de la comunidad sean quienes propongan, fomenten y trabajen en la construcción de sus propias redes de turismo comunitario. No obstante, en la mayoría de las redes de turismo comunitario que conozco en México, y de manera especial, en la Península de Yucatán, las redes de turismo comunitario surgen a partir del acompañamiento de asociaciones civiles, fundaciones y universidades que construyen puentes y fomentan espacios de diálogo entre las diferentes iniciativas que se encuentran en el territorio. 

Esto no quiere decir que la idea haya sido impuesta de arriba hacia abajo, pero sí, probablemente que haya sido planteada dialogada y discutida a partir de relaciones de confianza y colaboración en donde las organizaciones de base comunitaria deciden si desean aceptar la invitación y cuál va a ser el rol que van a jugar en estos procesos. El poder de decisión de la base dependerá del grado de madurez de las organizaciones involucradas, de la existencia de liderazgos comunitarios fuertes y dispuestos a alzar la voz, del sentido de identidad y comunidad que se logre formar entre sus integrantes y de un acompañamiento dispuesto a dialogar, deconstruir, dejar ir y reconstruir de manera horizontal.

¿De quiénes son los fondos… y la visión? 

De igual forma, hemos escuchado numerosos casos de fracaso de redes locales, nacionales y regionales que nacieron a partir de grandes proyectos financiados por agencias de desarrollo y organismos internacionales que promueven la integración regional como una estrategia para mejorar los medios de vida de la población local, promover la conservación y defender el territorio. Pero a pesar de los logros alcanzados durante su tiempo de vida, muchas de estas redes se terminan junto con los financiamientos que les dieron origen, cuando no es posible garantizar la continuidad de fondos para su operación, o bien, cuando las organizaciones impulsoras abandonan el proyecto (Komú Travel, 2020).

Entonces, ¿se debe evitar la creación de redes de turismo comunitario a partir del financiamiento de agentes externos? Por supuesto que no. En la mayoría de los casos, los fondos no son solo necesarios por razones económicas, sino por toda la red de aliados que se crea en torno a estas iniciativas, los cuales además de dinero, aportan motivación, asesoría técnica y vinculación para multiplicar el impacto de las acciones que se van generando. 

No obstante, más que un problema de financiamiento sería importante considerar también las agendas de desarrollo. En muchos casos, estas redes comienzan con impresionantes planes estratégicos, basados en agendas externas que cumplen con requisitos de cooperación internacional, conservación, investigación, promoción turística, incidencia política, etc, las cuales consideran los múltiples factores que pueden contribuir al fortalecimiento del turismo comunitario. Si bien, estos objetivos son deseables y necesarios conforme los proyectos avanzan, se vuelven cada vez más complejos y difíciles de identificar, tanto para las comunidades, como para aquellos que las acompañamos: ¿cómo damos continuidad a estas extensas agendas cuando se acaban los fondos y no se puede garantizar un acompañamiento técnico constante y cercano? ¿para qué hacerlo? ¿cuál era esa motivación sencilla y clara que nos unió en un principio? ¿sigue siendo factible..?

Sabemos que los sueños son grandes, los problemas complejos y la lucha apasionante, pero creo que es importante recordar que la visión de comunidad se basa en que podemos trabajar juntos y también encontrar aliados con quienes colaborar. No es deber de las redes resolver todos los problemas que les afectan, pero sí definir el rol que les toca jugar, aquel que pueden desempeñar mejor; así como encontrar a aquellos aliados con los que pueden construir agendas de desarrollo y diseñar los mecanismos de colaboración que utilizarán para alcanzar dichos objetivos.

¿Cómo organizar el trabajo?

La mayoría de las redes de turismo comunitario en Latinoamérica trabaja de manera directa o transversal en temas de mejora de infraestructura y, equipamiento, capacitación, acceso a mercado y comercialización, siendo esta última uno de los principales indicadores de éxito o fracaso de una organización de segundo nivel (Maldonado, 2007).

En términos comerciales, la creación de la redes se basa en ganar espacios y control dentro de la cadena de valor turístico, con el objetivo de aumentar los beneficios para la base. En consecuencia, las redes asumen el rol de intermediarios entre los viajeros y las iniciativas locales, siendo su principal función la de facilitar la operación turística al reducir el número de transacciones entre las partes, de tal manera que se maximicen los beneficios para todos (Cañada, 2015). Sin embargo, uno de los primeros pasos para lograr este objetivo, es la construcción de acuerdos que les permitan cumplir su función de manera organizada, solidaria y eficiente. He ahí el reto…

Como en una agencia de viajes convencional, se requiere del apoyo de un equipo responsable de la operación de la empresa, especialmente de los procesos de ventas y atención a clientes. En algunos casos, esto implica la búsqueda de profesionales, voluntarios o estudiantes que asuman estas tareas bajo esquemas horizontales de toma de decisiones, en donde confluyen representantes de la comunidad y de la institución promotora. En otras ocasiones, esta labor es asumida por personal de la organización promotora, quienes trabajan de manera coordinada con representantes de los proyectos. Finalmente, aunque en ambos casos se promueve la incorporación gradual de representantes de las iniciativas comunitarias, la organización promotora tiende a jugar un papel predominante en el desarrollo de la red, puesto que se encarga tanto de la operación comercial como de la obtención de fondos que permitan garantizar su continuidad.

Por otro lado, surgen también otras propuestas basadas en el saber comunitario, las cuales asemejan sistemas rotativos de cargos, donde las organizaciones descentralizan las funciones operativas asignándolas entre sus miembros, de tal forma que todos conozcan los procesos y se busque una repartición más equitativa de responsabilidades y beneficios. Estas alternativas podrían implicar más tiempo y mayor riesgo de abandono, así como evolucionar según el grado de madurez de la red; sin embargo, les permiten asumir un rol más importante en su desarrollo y contribuyen a la autogestión comunitaria.

Las experiencias de turismo comunitario son complejas y varían según las personas, su contexto sociocultural, procesos históricos y factores económicos propios de cada región. Por tanto, la intención de este artículo no es brindar fórmulas universales, sino abrir la conversación sobre los procesos que contribuyen al fortalecimiento del turismo comunitario y nuestro rol como acompañantes de diversas iniciativas comunitarias. Estoy segura de que las trayectorias de muchas redes apenas comienzan, y que durante su proceso de desarrollo todavía quedan muchas transformaciones y aprendizajes por compartir.

Referencias

Cañada, E. (2015). La comercialización del turismo comunitario en América Latina. Anuario de Estudios Centroamericanos, 159-189.

Komú Travel. (9 de abril de 2020). Redes y alianzas en el turismo de base comunitaria. Casos de éxito. [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=mHmwBya-9Mw&t=4156s

Maldonado, C. (2007). Fortaleciendo redes de turismo comunitario. Revista local. glob. Centro Internacional de Formación (CIF) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Vol. 4, 1-84.





Checa nuestros otros artículos: