Reflexión
26/3/2021

Las mujeres somos semillas

¿Por qué somos semillas?

Las mujeres somos semillas que germinan y dan vida. En la casa somos las que contamos y preservamos historias, las que preparamos la comida que le da fuerza a quien trabaja en el campo y a quién la abuela le comparte en forma de receta, telar de cintura o remedio casero su secreto más preciado.

También somos las que se levantan antes de que se muestre el sol desde el molino ó  el fogón, desde el campo sembrando la tierra, desde el taller tejiendo una nueva historia, desde la universidad lejos de casa o desde la asociación o red a la que nos unimos  con nuestra tía, abuela y vecina.

Somos una semilla disruptiva en la tierra. Somos las que cuando se organizan no solamente se vuelven más fuertes, sino que hacen que otras también comiencen su historia. Somos esa semilla que brota incluso en los lugares más inesperados y que cuando se convierte en planta puede dar frutos en forma de artesanía, discurso, libro o familia.

Semillas comunitarias, semillas que vuelven

También somos semillas que se muestran como lideresas que han alzado la voz por su pueblo, por sus tierras, por sus compañeras y por sus hermanas. Hay semillas que han iniciado sus sueños y han apoyado otros.

Algunas semillas han vuelto al pequeño lugar donde crecieron, no solo a visitar sus padres, sino a construir y apoyar el sueño que tenían cuando niñas, al campesino que quiere compartir el fruto del campo o al artesano y artesana que quiere que lo que le enseñó su madre o padre, lo vean sus hijos.

Hay semillas...

Hay semillas que van con la abuela que sigue hablando su lengua materna para escribirle un diario y su sabiduría no se pierda.

Hay semillas que dejan su país para construir un sueño en la selva amazónica, cerca de la cadena montañosa de los Andes o en las barrancas que dicen ser de cobre.

Hay semillas que deciden cambiar su vida y se van a vivir a la Sierra, porque se dan cuenta de que la ciudad no es suya.

Hay semillas que después de un viaje no son las mismas.

Hay semillas que notan que estamos más cerca de un avión de distancia.

Hay semillas que han abrazado sus miedos para hablar y compartir sus emprendimientos.

Hay semillas que portan con orgullo sus trajes e incluso van por el mundo mostrando su cultura.

Hay semillas que hablan Quechua, Guaraní, Maya, Nahuatl, Mapundungun y Aymara.

Hay semillas que hoy participan en talleres, capacitaciones o círculos de reflexión.

Hay semillas en Perú, Ecuador, Argentina, México, Brasil, Chile....

Hay semillas en la Komunidad.

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